viernes, 27 de diciembre de 2013

Capitulo 198

Cuenta Pau

Pedro es el único que calma mis angustias y mi dolor, pero aun necesitaba un poco de soledad y poder llorar en paz, tranquila, todavía necesitaba poder calmarme del todo, poder recuperar mi humor, poder volver a ser yo misma.

Cuando bajamos del micro, cada uno podía hacer lo que quería. La mayoría se decidió por quedarse en el living mirando una peli, usar la pileta del hotel, o simplemente caminar por el parque. Los chicos se fueron a jugar un partidito de futbol con otro grupo de chicos que se había formado por ahí, mientras que yo, subí a la habitación, y me tire en la cama.

Cerré mis ojos, mi intención era intentar dormir, pero no fue posible ya que mis lágrimas empezaron a caer una por una por mis mejillas. Era momento de desahogarme. Me metí debajo de las sabanas, y me tape hasta la cabeza. Estaba en completa oscuridad, ni siquiera los rayos del sol ingresaban por la ventana. Me dedique a cerrar todo, apagar todo, necesita sentir el vacío de la habitación, sentirme como en casa, y poder estar conmigo misma, poder llorar, y gritar todo lo que quisiera.

Me levante en el medio de la oscuridad, y agarre mi cuaderno, aquel que compartía las penas y dolores conmigo desde que tengo 11 años. En ese momento fue donde empecé a comprender con total claridad lo que me pasaba, lo que sentía, y lo que después de muchos años aún sigo sintiendo. Tenía muchísimas hojas cuando me lo compre en aquella tienda de antigüedades en uno de los viajes con la niñera, pero ahora solo me quedaban 5 hojas, de las cuales hoy quedaría una o dos menos.

Lo abrí, y lo ojee, se sentía el olorcito a que ya estaba volviendo viejo, y se sentía las penas que deje en el en todo ese tiempo. Seguía llorando, no podía parar de desprender lágrimas de mis ojos. Agarre una de mis lapiceras, y  empecé a escribir, empecé a expresar lo que sentía, y tratar de dejar ahí todos los sentimientos que mi mente, mi corazón y mi alma sentían:

Sentirse vacía, no tener nada de la cual poder sostenerse, ni un amor, ni una caricia, ni una palabra para darte fuerzas.

Querer salir de este lugar, o también borrarte de este mundo, no querer existir.

Llorar y nada más que llorar, sola entre medo de cuatro paredes blancas y una cama, la única compañía de toda tu vida.

Con ese nudo, con ese dolor aun latiendo en el medio del pecho, algo que no tiene salida, ni mucho menos solución.

La angustia se apodera de mi pecho y el vacío comienza a crecer, el dolor aún más notable y sea lo que sea, sé que nada, ni nadie va a poder sacarme de esto.

El desprecio y el abandono van acompañarme siempre, y el miedo de que se vuelva a repetir también. Tengo terror a que me abandonen, terror al desprecio, a no ser querida, ni tampoco amada.

Me aferro a las personas que me brindan un poquito de cariño, pero cuando recibo más de la cuenta me aterrorizo, y me alejo. Tengo miedo de perderlo todo, de no poder soportar algo como lo que ya pase.

Mi único sostén es el, y tengo miedo de que se aleje de mí, de que se canse, de que se harte, de no poder tenerlo conmigo siempre.

Porque es tan difícil olvidarme de lo que paso??, porque no puedo seguir mi vida como si nada me hubiese pasado??, porque no puedo aceptar que mi mama no me quiere, y que mi papa siente rechazo hacia mí??, porque no puedo entender que me encuentro sola en esta vida??, porque no puedo aceptar nada de todo eso??...

Deje la lapicera, cerré mi cuaderno, y me volví a caer en la cama, volví a cerrar los ojos, volví a respirar tranquilidad, y de sentirme un poquito segura de mi misma. 

Volví a ser la Paula que era esa mañana cuando me levante.


LEAN EL SIGUIENTE…

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