Cuenta Pedro
Todos estábamos en frente de la fuente pidiendo el deseo, yo
una vez que lo pedí me corrí a un costado admirando el lugar, pero a la vez
mirando cómo se ponían los chicos a la hora de pensar y tirar la moneda, para
después apartarse y volver a tomar algunas fotos. Mi mirada se posó en una sola
persona, en esa carita tan hermosa que me enamoro, y me tiene loco todos los
días, y lo va a ser el resto de mi vida.
Pensaba en mi deseo y solamente esperaba que Paula quisiera
lo mismo que yo, pero había algo que no me estaba gustando en su cara, en sus
ojitos verdes que se estaban apagando, no tenía el mismo brillo de hoy a la
mañana cuando se despertó y me pidió que nos levantásemos de una vez para poder
ir a ver la fontana. Estaba rara, como triste.
Ella se había alejado del resto de los chicos, empezó a
caminar hacia donde estaban los profesores y después de decirles algo se fue
directo para el micro. Algo le pasaba, estaba seguro de eso, pero que???.
Me dedique a mirar hasta que subió al micro, y después de
unos minutos la seguí, me fui con ella, sabía que estaría llorando, y que necesitaría
un abrazo, o algo, así que sin más me fui hasta el micro. Subí las escaleras, y
empecé a buscarla asiento por asiento, no la encontraba, no estaba en los
primero asientos, ni tampoco en el medio donde nos habíamos sentado para venir
hasta acá. Seguí caminando más al fondo, y ahí la encontré, en el último
asiento, hecha un bollito, abrazando sus piernas, y su cabeza apoyada en ellas.
Me quede mirándola por unos segundos, los cuales ella ni se inmuto de ello, y
después de pensar que decir, me senté a su lado, y la rodee con mis brazos.
Ella levanto la cabeza, me miro, y me abrazo también,
recostándose en mi pecho, y suspirando, mientras que sus lágrimas caían por sus
mejillas. Preferí no decirle nada, solo dejar que llore lo que tenga ganas de
llorar, y cuando se encentre más tranquila seria el momento de preguntarle qué
le pasa y si quiere desahogarse acá voy a estar para brindarle un hombro, un oídos, unos ojos, y
todo lo que sea necesario para poder volver a verla reír.
Los minutos pasaban y nosotros seguíamos en la misma
posición, solo que ella estaba más calmada. Le bese la frente, y la separe un
poquito de mí, quería mirarla a los ojos, y preguntarle si ya estaba bien,
quería que me cuente que le estaba pasando, quería que se sintiera bien, y que
confié en mí.
Frente a frente los dos, mirándonos, ella con sus ojitos
apagados y tristes, rojos e inundados de todavía algunas lágrimas, y yo
preocupado. Le acaricie las mejillas, y le deje un beso en la nariz, y después
de sentirme seguro para hablar le dije:
Pedro: Me queres contar??
Ella solo asintió, y de sus ojos se volvieron a desprender
lágrimas, las cuales yo limpie antes de que llegaran a su final.
Pau: Estoy cansada, quiero volver a mi casa, estar en mi
cama, con mis cosas, y olvidarme de todo, siento ganas de llorar, de no pensar
en nada mas, no quiero más esto. No quiero tener que vivir siempre con ese
pensamiento de que todo lo que me rodea es una mierda, de no saber qué es lo
que quiero, de no saber que deseo pedir, entendes??, no quiero más tener que
vivir con el desprecio de mi viejo, y no tener a mi mama para que me escuche o
me de consejos, no quiero más nada Pedro.
La escuchaba atentamente, y no entendía porque siempre tenía
que volver a lo mismo, porque siempre volvía a recaer en algo que no tiene
sentido pensar ni recordar, porque no vive su vida tan cual y cómo es?? Sin
ataduras, sin rencores, sin miedos??.
Me ponía mal verla llorar, y más aún que siempre el motivo
sea ese. Entiendo que es algo que le duele, pero no me gusta verla mal por
culpa de otros, yo quiero verla con esa sonrisa, con ese humor que contagia a
todos, no quiero verla mal, triste, ni mucho menos llorando en vez de
disfrutar, y era momento de decirle las cosas como son, por más que duelan,
pero es así:
Pedro: Quizá te duele la forma en la que te lo diga, pero
creo que es la única manera de que entiendas y puedas borrar todo eso de una
vez. No me gusta verte llorar, no me gusta verte mal, ni mucho menos triste.
Con cada lágrima que derramas me matas a mí, no quiero sentirte así, no quiero
que te pongas así porque vos no te mereces estarlo. Ellos son los que se estar
perdiendo de una persona hermosa como lo sos vos, tu mama se está perdiendo de
tenerte como hija, de poder darte consejos, de escucharte y compartí esos momentos
que solo una madre puede darte, y tu papa, tu papa es un boludo, que no sabe
demostrar lo que siente hacia a vos, y mediante ese desprecio no se da cuenta
que en vez de ayudarte te está matando. Tenes que demostrarles a ellos que vos
podes con tu vida, que no necesitas de ellos para ser feliz, y junto conmigo lo
vamos a lograr. Yo te voy ayudar, y vas a ver que todo esto se va a terminar,
pero por favor te pido no llores más mi amor, por favor.
Los brazos de ella aferrándose a mi cuello fueron lo que
obtuve como respuesta, seguido de un beso de parte de los dos, un beso dulce,
un beso cálido, lleno de amor.
Nos quedamos abrazados el uno al otro, hasta que
escuchamos el bullicio de los chicos que empezaban a subir para volver al
hotel.
LEAN EL SIGUIENTE…
No hay comentarios:
Publicar un comentario