jueves, 29 de agosto de 2013

Capitulo 149


Cuenta Pau

Entre a mi cuarto, dispuesta a darme una ducha, pero para eso debía desnudarme, y tener que verme así no me gustaba para nada. No podía ni tocarme que ya me desagradaba hacerlo, ya no quería ni verme. Tanto pudo cambiar mi cuerpo en tan poco tiempo??, fueron solo días, un mes, o un poco más, no lo sé con exactitud. Mi cuerpo es un asco, porque tuve que tomar esas pastillas??, porque, porque tengo que volver a sentirme acomplejada con mi cuerpo, con mi misma??, porque???.

Me puse en frente de mi espejo, y me observaba de todas las formas que podía hacerlo. De costado, de frente, de espaldas. No había lugar que no me gustase como estaba. Cerré los ojos, y los mantuve cerrados por un momentos, unos largos minutos. Respiraba profundo, y trataba de idearme algo en mi mente, algo que me haga sentir mejor, algo que me haga volver a sentirme yo. Deje que mis manos vayan moldeando mi cuerpo, que me reconozca nuevamente lo que era, lo que soy.  Mis ojos seguían cerrados, mi mente seguía ideando mi figura, a mí.

No estaba segura de abrir los ojos, pero de tanto tenerlos cerrados, ya sentía que la oscuridad con unos destellos en rojo hacían que dolieran. Respire profundo, y empecé a contar en voz alta.

UNO

DOS

TRE…

No termine de decir tres que sentí unas manos recorriendo mi espalda, y una respiración en mi nuca, que hizo que un escalofrío me recorriera de pies a cabezas. 

No quería abrir los ojos, seguro es mi imaginación. Reconocía esas manos, esas caricias, ese tacto en mi espalda, y esa respiración también, pero no, él no estaba ahí, solo era mi mente, mi subconsciente que quería que estuviera conmigo en este momento. Deje volar a mi imaginación, deje que esas caricias sigan recorriendo mi espalda, y que luego me abrazaran por detrás. Deje que besara mi nuca, y también mis orejas, seguido de mis mejillas. Gire, y quede de frente, quería disfrutar de mi imaginación completamente, necesitaba aunque sea sentir un beso sobre mis labios, volver a sentir su amor, saber que está conmigo, por más que solo sea una fantasía, que no sea real.

Deje que mi imaginación siga volando, pero mientras lo hacía no pude evitar largar algunas lágrimas, sentía como recorrían por mis mejillas, pero también sentí como sus manos me las secaban, y muy despacito, casi susurrando en mi oído escuche:

“No llores, que no me gusta verte así, por favor hermosa no llores que me partís el alma”

Sabía que mi imaginación volaba, pero no para imaginarme sus palabras, no para sentirlo tan real. Abrí mis ojos, y ahí lo tenía, lo tenía en frente mío, mirándome a los ojos, con sus manos acariciándome la cara, secando mis lágrimas. Su mirada estaba triste, apagada, no era el mismo de siempre. No había sido una fantasía, era real, lo tenía acá conmigo, abrazándome. Mis lágrimas fueron más, y sin poder guardarme lo que sentía le dije:
Pau: Perdón, perdón, yo no quise decirte eso, perdóname, por favor perdóname!! (mientras lloraba).
Pedro: Shhh, no llores…
Pau: Perdóname por favor, no sé porque te trate así, no sé porque lo hice. Yo solo quería estar sola, nadie me entiende, nadie me va a entender.
Pedro: Tranquila, no llores.
Pau: No puedo no llorar, te hice sentir mal, te hice llorar, no puedo, perdóname por favor.
Pedro: Pau, dale, calmate y hablemos.

Me separe de sus brazos, ya que lo había abrazado, y lo mire a los ojos para decirle:
Pau: Yo no quería tratarte mal, yo solo quería estar sola, pensar, arreglar mis problemas sola, poder entenderme yo primera y después dejar que los demás me entiendan. Todo esto me tiene tan mal, no puedo verme Pedro, no puedo.
Pedro: Calmate y explícame, no entiendo nada, yo solo quería ayudarte nada más, porque todo lo que te pasa a vos a mí me importa, sos mi vida Paula, y quiero que confíes en mí, quiero que puedas contarme lo que te pasa, quiero que podamos hablar como lo hacemos siempre, no que te encierres en vos misma, y termines explotando y agarrándotelas conmigo como lo hiciste. Yo no sé qué te pasa, hace una semana que estas distante, que me tratas mal, que me dejaste preocupado sin saber nada.
Pau: Esto pasa Pedro, mírame, mírame, estoy gorda, estoy floja, estoy horrible, eso pasa. Mírame y decime, no vez?? (mientras le marcaba con mis manos partes de mi cuerpo), desde que comencé a tomar esas pastillas mi cuerpo cambio, ya no soy la misma de siempre, ya no me veo linda, ya no me gusto, y si yo no me gusto, de vos que me espera??. Hay muchas chicas mucho más lindas, con un cuerpo hermoso, y yo??, yo con celulitis, con kilos de más, una fea!!!!
Pedro: Paula, escúchame. A mí no me importa si estas gorda, flaca, si sos alta, si sos baja, si tenes celulitis, si no tenes, a mí no me importa, yo te amo, te amo así como sos, y como vas a ser en un futuro, no me importa la apariencia, me importa más lo que sentimos, lo que siento, lo que sentís. Mírate, mírate al espejo, y nota que todo lo que decís no existe, que esta perfecta, que mee encantas como sos.
Pau: No quiero que me mientas, no quiero que me digas mentiras para hacerme sentir bien.
Pedro: No te miento mi amor, te estoy diciendo la verdad. No llores más, y deja de ver cosas que no son.

Me abrazo fuerte, y me beso. Ese beso lo espere todo el día, toda la semana, todo el tiempo. Necesitaba volver a sentir que lo tenía conmigo, que estaba a mi lado, que me apoyaba. Escuchar de su boca que me amaba y no le importa mi apariencia, que le importa los sentimientos.

Mis manos se aferraron su cuello, intensificando más el beso, haciéndolo más profundo, más completo, con el doble de amor, de pasión, y sobre todo de deseo.

Su boca bajo a mi cuello, y una ola de sensaciones y una electricidad me recorrió de principio a fin. Dejo mi cuello, y subió a mi oreja, la mordió, y luego me dijo:
 Pedro: No me importa tu apariencia, me importas vos en tu complemento, me importas toda entera, y por eso quiero que sepas, que todo lo que dijiste solo es obra de tu imaginación, de tus pensamientos.

Mordió nuevamente mi oreja, la chupo, y siguió con sus palabras:
Pedro: Te amo, eso nunca te lo olvides.

Volvió a bajar a mi cuello, volvió hacer ese recorrido de beso, comenzándolos suaves, pero a qué medida que los minutos pasaban los iba aumentando. Me dejaba besar, me dejaba acariciar, lo extrañaba tanto, quería volver a sentirlo, quería volver a ser su mujer, y que él sea mi hombre..

LEAN EL SIGUIENTE…

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