jueves, 29 de agosto de 2013

Capitulo 147


Cuenta Pau

Se fue, dejándome sola. Sé que mis palabras fueron hirientes, pero necesitaba que me entienda, yo no quise decirle eso, yo no quise lastimarlo, solo quería estar sola, quería llorar sola, como siempre lo hice. Necesitaba respirar un poco de aire, necesitaba seguir derramando lágrimas, las que antes fueron de dolor y ahora se transformaron de culpa.

Me sentía una mierda, me sentía mal conmigo misma. Me odiaba. Quería volver a tener el cuerpo que tenía y quería volver a estar bien con Pedro, pero todo mal, las cosas siempre las hago mal, y como siempre me termino guardando todo, y explotando, sola.

Trate de normalizar mis respiración, sentía que el aire no llegaba a mil pulmones, me sentía débil, pero quería seguir llorando. Conté hasta tres, hasta seis, hasta diez, y recién ahí me respiración se volvió un poco más normal. Abrí la puerta del baño, y salí, corriendo, parecía una loca. Todos los que andaban por los pasillos me miraban, pero a mí no me importo, solo quería irme a mi lugar, el que me entendía y me conocía desde que estoy acá, ese que un día le mostré a Pedro, y que nos entregamos en el amor más puro que solo nosotros sabemos, pero esta vez no iba a ver ese momento, hoy solo lloraría hasta dormirme, hasta despertar y darme cuenta que ya fue lo suficiente.

 Estaba en mi lugar, ese donde me relajaba, donde me hacía bajar miles de decibles, que me ayudaba a pensar, a volver a ser yo misma, que me despejaba de todos los pensamientos de mierda que se me cruzaban por la cabeza. Mi pecho subía y bajaba, estaba como agitada de tanto llorar, de mi boca solo salían suspiros, y hipeos, y de mis ojos las lágrimas a más no poder.

Porque me siento así??, porque me tiene que volver esta inseguridad conmigo misma??, porque tengo que echar a perder todas las cosas buenas??. Hace mucho que no me sentía tan mal, desde la última pelea con Samantha. Siempre fui de sentirme insegura, de tener mis altos y bajos de momentos de mierda, de pasar a estar bien a estar mal. Pensé que ya lo había superado, pensé que ya era momento de ser feliz, de disfrutar de mi vida, de las personas que quiero, no sentirme acomplejada, de no estar llorando hasta dormirme, de no poder respirar.

Necesito tanto un abrazo, una caricia, unas palabras que me ayuden a poder dejar de llorar, pero también a la vez necesito descargarme. Tengo ganas de romper todo, de gritar, de putear en os mil y un idiomas que se me crucen por la mente, de inventarme una historia, en donde todo sea color de rosas.

Porque mierda me afecta tanto esto???, no entiendo como por una boludez llegue a todo esto, a estar sola, a sentirme sola, a no tener a nadie conmigo. Esto me hace acordar tanto mi niñez, a cuando necesitaba a mi mama y a mi papa y nunca los tenia, esa horrible soledad estaba volviendo. Volvía el miedo, esa oscuridad que me inundaba todo el cuerpo. Mis piernas temblaban, mis manos también, sino fuera por el árbol en el que estaba apoyada me caía. Me sentía un bicho de otro planeta, me sentía rara. Seguía llorando, no podía calmarme, no podía hacer ya nada.

Me hice un bollito. Apretaba mis labios, tenía tanta bronca conmigo misma, me odiaba, era lo único que sentía hacia a mí. Quería ir a buscar a Pedro, pero mi orgullo no me lo permitía, quería que me perdonara, pero él también tiene que pedirme perdón, por no entenderme, por no escucharme y dejarme sola cuando se lo pedí.  

El cielo ya estaba oscuro, las estrellas aparecieron haciendo que mis ojos las miraran e intentaran buscar algo para alivianar todo esto que sentía. La luna era la única que iluminaba todo el parque, era hora de volver, después de tantas horas en soledad, y llanto, era momento de hacerle frete a las cosas, y volver  a la realidad, de volver a ser un ser social, una humana.

Camine con temor por ese gran parque, hasta llegar a la entrada trasera. Tenía que pasar por el bufet para entrar, y ahí lo vi, sentadito en una mesa con los chicos y las chicas, jugando con su tenedor en el plato de comida que le habían servido. Mi corazón se partió en dos, con el solo saber que por mi culpa él estaba así. Camine, con la mirada gacha, cobarde tenía que ser, y no levantarla para que me viera.  

Acelere mis pasos, y escuche como Sofi me llamaba, pero solo hice un gesto con la mano y seguí.

LEAN EL SIGUIENTE…

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