Cuenta Pau
Se fue, dejándome sola. Sé que mis palabras fueron
hirientes, pero necesitaba que me entienda, yo no quise decirle eso, yo no
quise lastimarlo, solo quería estar sola, quería llorar sola, como siempre lo
hice. Necesitaba respirar un poco de aire, necesitaba seguir derramando
lágrimas, las que antes fueron de dolor y ahora se transformaron de culpa.
Me sentía una mierda, me sentía mal conmigo misma. Me
odiaba. Quería volver a tener el cuerpo que tenía y quería volver a estar bien
con Pedro, pero todo mal, las cosas siempre las hago mal, y como siempre me
termino guardando todo, y explotando, sola.
Trate de normalizar mis respiración, sentía que el aire no
llegaba a mil pulmones, me sentía débil, pero quería seguir llorando. Conté hasta
tres, hasta seis, hasta diez, y recién ahí me respiración se volvió un poco más
normal. Abrí la puerta del baño, y salí, corriendo, parecía una loca. Todos los
que andaban por los pasillos me miraban, pero a mí no me importo, solo quería
irme a mi lugar, el que me entendía y me conocía desde que estoy acá, ese que
un día le mostré a Pedro, y que nos entregamos en el amor más puro que solo
nosotros sabemos, pero esta vez no iba a ver ese momento, hoy solo lloraría
hasta dormirme, hasta despertar y darme cuenta que ya fue lo suficiente.
Estaba en mi lugar,
ese donde me relajaba, donde me hacía bajar miles de decibles, que me ayudaba a
pensar, a volver a ser yo misma, que me despejaba de todos los pensamientos de
mierda que se me cruzaban por la cabeza. Mi pecho subía y bajaba, estaba como
agitada de tanto llorar, de mi boca solo salían suspiros, y hipeos, y de mis
ojos las lágrimas a más no poder.
Porque me siento así??, porque me tiene que volver esta
inseguridad conmigo misma??, porque tengo que echar a perder todas las cosas
buenas??. Hace mucho que no me sentía tan mal, desde la última pelea con
Samantha. Siempre fui de sentirme insegura, de tener mis altos y bajos de
momentos de mierda, de pasar a estar bien a estar mal. Pensé que ya lo había
superado, pensé que ya era momento de ser feliz, de disfrutar de mi vida, de
las personas que quiero, no sentirme acomplejada, de no estar llorando hasta
dormirme, de no poder respirar.
Necesito tanto un abrazo, una caricia, unas palabras que me
ayuden a poder dejar de llorar, pero también a la vez necesito descargarme.
Tengo ganas de romper todo, de gritar, de putear en os mil y un idiomas que se
me crucen por la mente, de inventarme una historia, en donde todo sea color de
rosas.
Porque mierda me afecta tanto esto???, no entiendo como por
una boludez llegue a todo esto, a estar sola, a sentirme sola, a no tener a
nadie conmigo. Esto me hace acordar tanto mi niñez, a cuando necesitaba a mi
mama y a mi papa y nunca los tenia, esa horrible soledad estaba volviendo.
Volvía el miedo, esa oscuridad que me inundaba todo el cuerpo. Mis piernas
temblaban, mis manos también, sino fuera por el árbol en el que estaba apoyada
me caía. Me sentía un bicho de otro planeta, me sentía rara. Seguía llorando,
no podía calmarme, no podía hacer ya nada.
Me hice un bollito. Apretaba mis labios, tenía tanta bronca
conmigo misma, me odiaba, era lo único que sentía hacia a mí. Quería ir a
buscar a Pedro, pero mi orgullo no me lo permitía, quería que me perdonara,
pero él también tiene que pedirme perdón, por no entenderme, por no escucharme
y dejarme sola cuando se lo pedí.
El cielo ya estaba oscuro, las estrellas aparecieron
haciendo que mis ojos las miraran e intentaran buscar algo para alivianar todo
esto que sentía. La luna era la única que iluminaba todo el parque, era hora de
volver, después de tantas horas en soledad, y llanto, era momento de hacerle
frete a las cosas, y volver a la
realidad, de volver a ser un ser social, una humana.
Camine con temor por ese gran parque, hasta llegar a la
entrada trasera. Tenía que pasar por el bufet para entrar, y ahí lo vi,
sentadito en una mesa con los chicos y las chicas, jugando con su tenedor en el
plato de comida que le habían servido. Mi corazón se partió en dos, con el solo
saber que por mi culpa él estaba así. Camine, con la mirada gacha, cobarde
tenía que ser, y no levantarla para que me viera.
Acelere mis pasos, y escuche como Sofi me
llamaba, pero solo hice un gesto con la mano y seguí.
LEAN EL SIGUIENTE…
No hay comentarios:
Publicar un comentario