domingo, 28 de julio de 2013

Capitulo 128


Cuenta Pau

Estaba tan perdida, mis pensamientos daban vueltas y vueltas sin parar. Necesitaba estar sola, pensar, y tratar de asumir de una vez todo lo que estaba pasando. Mientras salía del cuarto, en el pasillo me encontré con las chicas, las cuales quisieron ir conmigo a caminar un rato, pero  les dije que necesitaba hacerlo sola, y por suerte lo entendieron.

Camine un rato por todo el parque, hasta que me canse, y me fui a un costado. No había nadie, estaba como alejada del resto. Me senté contra un árbol.

Recuerdos comenzaron aparecer, cuando llegue al colegio, cuando me hice amiga de Zai, y de él. Cuando compartíamos el conejito, cuando el me abrazaba y me escuchaba, pero nunca supe el porque nos alejamos, y por qué nunca me di cuentas que el tenia dobles intenciones conmigo, ahora con el solo pensarlo, no sé qué hubiese hecho.

Seguía con mis pensamientos, cuando siento que Pedro me habla. Estaba como asustado, agitado, como desesperado. Me abraza, y me cuenta algo de lo que estaba pasando. Tenía mucho miedo, no podía creer lo que nos está haciendo, porque se empeña en hacernos tanto mal??, no entendía nada. Lo abrace y mientras nosotros seguíamos aso, apareció el, apareció –A-, apareció Tomas.

Estaba apuntándonos con un arma, en dirección directo a la cabeza. Mis piernas temblaban, mis manos transpiraban, no sabía si mirarlo, o esconderme para no poder mirarlo a los ojos, y demostrarle lo mal que me hacía todo esto.

Disparo al cielo, y todos se dieron vuelta, todos estaban mirándonos a nosotros, en esa situación de mierda, quería llorar, quería gritar pero nada de eso salía. Pedro me puso detrás de él, sentía que el miedo corría por todo su cuerpo, pero aun así, no permitió que me quedara en frente de él. Volvió a disparar, pero no apunto bien, y dio en el tronco el un árbol, pero aún seguía con el arma en posición. De repente lo bajo, y otra vez volvió apuntar, disparo, disparo, y vi como impacto en el cuerpo de Pedro.

Pau: Tomas noooooo!!

Al fin pude decir algo, al fin pude largar el habla, lo vi agarrarse del pecho, y caer al piso. Salía mucha sangre de la herida, y Pedro se quejaba, se agarraba de donde tenía el disparo. Me tire al piso junto con él, me arrodille, y puse mis manos en su herida, apretando lo más fuerte que podía para  aunque sea intentar parar el sangrado, pero no podía, salía más y más sangre. Mis lágrimas eran infinitas, no paraban de salir, al igual que la sangre de Pedro.

Levante la vista, y estaba Tomas, parado, mirándonos, seguía con el arma en la mano. Lo mire fijamente y le dije:
Pau: Mira lo que hiciste, mira lo que hiciste.. (llorando y gritando)

El no contesto, dejo caer el arma al piso, y se agarró la cabeza. Nos miraba, no dejaba de mirarnos.

Tenía mucho miedo, me moría si le pasaba algo a Pedro, me moría. Aún seguía con los ojos abiertos, pero poco a poco fue cerrándolos, y empecé a decir:
Pau: No mi amor, no cierres los ojos, no los cierres por favor. Aguanta un poquito más que ya viene  ayudarte, por favor.

Pero no paso, sus ojos se cerraron, y yo seguía llorando, no podía creer todo lo que estaba pasando, y todo por culpa de él, todo por culpa de esa persona que lo único que hizo y hace es cagarnos la vida. No fue capaz de ayudarme, seguía en la misma posición, seguía mirándonos y agarrándose de la cabeza, mientras que yo lloraba desgarradamente, no podía más, sentía que me ahogaba, sentía que el aire me faltaba, y lo peor de todo era que nadie nos ayudaba, nadie aparecía.

Los minutos corrían, y nadie se acercaba, miraba para todos lados para ver si alguien era capaz de moverse, pero ya no había nadie, estaba todo el parque vacío. 
A lo lejos se veía un tumulto de gente, pero estaban muy lejos, hasta que al fin entre medio de toda esa gente, apareció nuestra ayuda. ..

Las horas pasaban, estábamos en el sanatorio, mas precisamente en el pasillo. Mis nervios me estaban matando, no paraba de llorar, no dejaba de temblar. Estaba en compañía del papa de Pedro, el estaba igual de nervioso que yo, pero trataba de calmarme. Los minutos pasaban muy lento, y nosotros seguíamos ahí, sin saber nada, lo último que nos dijeron fue que iba a quirófano, que tenían que extraer la bala, y nada más.

Tuvieron que darme un calmante, porque estaba a punto de morirme de un ataque, mi papa apareció, y estaba conmigo, acompañándome, me abrazaba mientras que yo seguía llorando en sus brazos. No podía dejar de hacerlo, y parecía que la droga del calmante no había hecho efecto, estaba igual o peor que antes, no podía más, necesitaba saber algo de Pedro, necesitaba saber cómo estaba.

Después de bastante tiempo, el medico salió, si miraran su cara morirían de terror me solté de los brazos de mi papa, y fui a enfrentarlo, quería que me diga como estaba, si estaba todo bien. Una vez enfrente le pregunte:
Pau: Como esta??, dígame como esta!!!
Medico: El paciente… 

LEAN EL SIGUIENTE…

No hay comentarios:

Publicar un comentario