Cuenta Pau
Estaba tan perdida, mis pensamientos daban vueltas y vueltas
sin parar. Necesitaba estar sola, pensar, y tratar de asumir de una vez todo lo
que estaba pasando. Mientras salía del cuarto, en el pasillo me encontré con
las chicas, las cuales quisieron ir conmigo a caminar un rato, pero les dije que necesitaba hacerlo sola, y por
suerte lo entendieron.
Camine un rato por todo el parque, hasta que me canse, y me
fui a un costado. No había nadie, estaba como alejada del resto. Me senté
contra un árbol.
Recuerdos comenzaron
aparecer, cuando llegue al colegio, cuando me hice amiga de Zai, y de él.
Cuando compartíamos el conejito, cuando el me abrazaba y me escuchaba, pero
nunca supe el porque nos alejamos, y por qué nunca me di cuentas que el tenia
dobles intenciones conmigo, ahora con el solo pensarlo, no sé qué hubiese
hecho.
Seguía con mis pensamientos, cuando siento que Pedro me
habla. Estaba como asustado, agitado, como desesperado. Me abraza, y me cuenta
algo de lo que estaba pasando. Tenía mucho miedo, no podía creer lo que nos
está haciendo, porque se empeña en hacernos tanto mal??, no entendía nada. Lo
abrace y mientras nosotros seguíamos aso, apareció el, apareció –A-, apareció
Tomas.
Estaba apuntándonos con un arma, en dirección directo a la
cabeza. Mis piernas temblaban, mis manos transpiraban, no sabía si mirarlo, o
esconderme para no poder mirarlo a los ojos, y demostrarle lo mal que me hacía
todo esto.
Disparo al cielo, y todos se dieron vuelta, todos estaban
mirándonos a nosotros, en esa situación de mierda, quería llorar, quería gritar
pero nada de eso salía. Pedro me puso detrás de él, sentía que el miedo corría
por todo su cuerpo, pero aun así, no permitió que me quedara en frente de él. Volvió
a disparar, pero no apunto bien, y dio en el tronco el un árbol, pero aún
seguía con el arma en posición. De repente lo bajo, y otra vez volvió apuntar,
disparo, disparo, y vi como impacto en el cuerpo de Pedro.
Pau: Tomas noooooo!!
Al fin pude decir algo, al fin pude largar el habla, lo vi
agarrarse del pecho, y caer al piso. Salía mucha sangre de la herida, y Pedro
se quejaba, se agarraba de donde tenía el disparo. Me tire al piso junto con
él, me arrodille, y puse mis manos en su herida, apretando lo más fuerte que
podía para aunque sea intentar parar el
sangrado, pero no podía, salía más y más sangre. Mis lágrimas eran infinitas,
no paraban de salir, al igual que la sangre de Pedro.
Levante la vista, y estaba Tomas, parado, mirándonos, seguía
con el arma en la mano. Lo mire fijamente y le dije:
Pau: Mira lo que hiciste, mira lo que hiciste.. (llorando y
gritando)
El no contesto, dejo caer el arma al piso, y se agarró la
cabeza. Nos miraba, no dejaba de mirarnos.
Tenía mucho miedo, me moría si le pasaba algo a Pedro, me
moría. Aún seguía con los ojos abiertos, pero poco a poco fue cerrándolos, y
empecé a decir:
Pau: No mi amor, no cierres los ojos, no los cierres por
favor. Aguanta un poquito más que ya viene
ayudarte, por favor.
Pero no paso, sus ojos se cerraron, y yo seguía llorando, no
podía creer todo lo que estaba pasando, y todo por culpa de él, todo por culpa
de esa persona que lo único que hizo y hace es cagarnos la vida. No fue capaz
de ayudarme, seguía en la misma posición, seguía mirándonos y agarrándose de la
cabeza, mientras que yo lloraba desgarradamente, no podía más, sentía que me
ahogaba, sentía que el aire me faltaba, y lo peor de todo era que nadie nos
ayudaba, nadie aparecía.
Los minutos corrían, y nadie se acercaba, miraba para todos
lados para ver si alguien era capaz de moverse, pero ya no había nadie, estaba
todo el parque vacío.
A lo lejos se veía un tumulto de gente, pero estaban muy
lejos, hasta que al fin entre medio de toda esa gente, apareció nuestra ayuda.
..
Las horas pasaban, estábamos en el sanatorio, mas
precisamente en el pasillo. Mis nervios me estaban matando, no paraba de
llorar, no dejaba de temblar. Estaba en compañía del papa de Pedro, el estaba
igual de nervioso que yo, pero trataba de calmarme. Los minutos pasaban muy
lento, y nosotros seguíamos ahí, sin saber nada, lo último que nos dijeron fue
que iba a quirófano, que tenían que extraer la bala, y nada más.
Tuvieron que darme un calmante, porque estaba a punto de
morirme de un ataque, mi papa apareció, y estaba conmigo, acompañándome, me
abrazaba mientras que yo seguía llorando en sus brazos. No podía dejar de
hacerlo, y parecía que la droga del calmante no había hecho efecto, estaba
igual o peor que antes, no podía más, necesitaba saber algo de Pedro,
necesitaba saber cómo estaba.
Después de bastante tiempo, el medico salió, si miraran su
cara morirían de terror me solté de los brazos de mi papa, y fui a enfrentarlo,
quería que me diga como estaba, si estaba todo bien. Una vez enfrente le
pregunte:
Pau: Como esta??, dígame como esta!!!
Medico: El paciente…
LEAN EL SIGUIENTE…
No hay comentarios:
Publicar un comentario