Cuenta Pedro
La recosté en la cama y poco a poco fui subiéndome sobre
ella, sin tratar de que la aplastara. Recorrí a besos todo su cuerpo, como si
mi boca no lo recordase, aunque sabía muy bien cuáles eran los lugares que más
le gustaba. Acariciaba su cuerpo, de pies a cabeza. Caricias suaves, pero más
que nada tiernas, llenas de amor.
No quería apurar el momento, quería disfrutarlo, y
recordarlo por siempre. Necesitaba que entendiese y se diera cuenta lo mucho
que la extrañe esta semana, lo mucho que la desee estos días, y lo mucho que la
deseo ahora, en este preciso momento. Mi boca se posó en u cuello, y no quería
moverse de ahí. Bese una y otra vez, lo mordí, lo succione, lo mordí, y lo
saboree más que a otra cosa. Me encantaba ese lugar, y se notaba que a ella también.
Subí a su boca nuevamente, y la volví a besar con desespero, como si el mundo
se acabase en ese momento, como si no hubiera nada más que besarla.
Los minutos pasaban, y yo seguía besándola, beso que ella seguía
a la perfección, y que ninguno tenía intenciones de cortar. Trate de
demostrarle a través de beso, que era momento de empezar, con lo que teníamos pensado.
Me acomode sobre ella, cosa que ella entendió por donde iba la mano, y me
intrduci en ella.
Este momento era perfecto, era mágico, era distinto a otro. Sentía
como la sangre me corría de una manera diferente, como los movimientos eran más
suaves, más lentos, pero muy intensos a la vez. La sentía más a ella en su
profundidad, me sentía más yo.
Pasaron minutos, horas tal vez, y nosotros seguíamos haciendo
el amor, estábamos exhaustos, pero ninguno tenía intenciones de parar. Pero el
cansancio fue mayor, y poco a poco fui disminuyendo mis movimientos, y los de
ella también.
Me quede sobre ella, todavía dentro suyo, necesita sentir de una
vez lo que era sentir ESO, a lo mejor quede un poco desagradable con mis
palabras, pero acabe dentro de ella, y esa sensación no se compara con nada más
placentero que eso.
En ningún momento deje de besarla, desde que empezamos,
hasta que terminamos con ese acto de amor, los besos fueron cada vez más, al
igual que las caricias. Me tumbe a uno de sus lados, y la abrace haciendo que
apoyara su cabeza en mi pecho, al igual que siempre lo hacíamos después de
haber hecho el amor. Le acariciaba el pelo, mientras que ella hacia circulitos
con sus dedos en mi pecho. Sentir eso me relaja, y sentía como de a poquito mis
ojos se iban cerrando.
Cuenta Pau
Lo extrañaba, extrañaba sentirlo, estar con él, besarlo,
abrazarlo, que hagamos el amor. Estaba tan feliz de volver a recuperar lo que pensé
que se había perdido.
Estaba recostada sobre su pecho mimándolo, sin poder
dejar de mirar como dormí. Me transmitía tanta paz, me llenaba de amor. Me encantaba
verlo tan relajado. Las facciones de su cara se normalizaban, y esa arruguitas
que se armaban al costado de su boca, cerca de la mejilla ya no existían. Se notaba
que estaba tranquilo, podríamos decirlo en estado nulo.
De tanto mirarlo, no me di cuenta que mis ojos se iban
cerrando. Me abrace más a él, y me dormir, cayendo un sueño profundo, donde
solamente me imaginaba mi vida estando con él, mis recuerdos volvieron a
reproducir lo que hacía unas horas había pasado, su disculpa delante de todos,
y cantándome esa canción.
No sé cuánto tiempo paso exactamente, solo sé que paso lo
suficiente para sentir que había dormido demasiado, y que era hora de volver a nuestros
cuartos.
Necesitaba comer algo, porque moría de hambre, y mi panza ya comenzaba
hacer ruidos extraños. Me fui soltando de s abrazo, de a poco para intentar no
despertarlo, pero fue inútil, ya que al sacar un solo dedo ya se movió, y abrió
sus ojos gigantes, aunque no tanto, porque estaban demasiado chinitos, y me
dijo:
Pedro: Veo un ángel!! Estoy soñando???
Mientras decía eso, estiraba su mano, tratando de tocar mi
cara, haciéndose el idiota, o mejor dicho el gracioso.
Pau: Dale boludo, que mi estómago pide comida!!
Pedro: Nahhh, vamos a quedarnos acá, a seguir durmiendo,
juntitos, o haciendo….
Pau: Nada, haciendo nada. Yo me voy a comer algo, vos no
se!!
Lo interrumpí, pero luego le volví a decir:
Pau: Dale gordo, levántate, y vamos a comer algo!!
Pedro: Pero yo quería seguir nuestra reconciliación acá, así
los dos, haciendo coshitas, mimándonos, besándonos…
Pau: Pero yo quiero comer…
Pedro: Bueno está bien. Comemos, y volvemos??
Pau: No amor, me quiero bañar.
Pedro: Nos bañamos juntitos??
Pau: Se ve que te pego fuerte esto de la reconciliación ehhh!!!..
Me quiero bañar sola!!
Pedro: No me vas a dejar que te pase el jaboncito por la
espaldita??
Pau: No!! Jajajajaa
Pedro: Porque sos tan mala??, yo quiero bañarte!!
Pau: Y yo necesito hacerlo sola. Necesito relajarme, después
de la tarde que pasamos, quiero reponerme!!!
Pedro: Fue muy espacial, y muy hermoso lo notaste??
Pau: Si, me pareció muy distinta a las demás, lo sentí como más..
Mas…
Pedro: Intenso??
Pau: Exacto!!.. Fue
hermoso..
Pedro: Vos sos hermosa, y los momentos que pasamos juntos también
lo son. Te amo!
Pau: Y yo a vos m amor.
Pedro: Bueno, vamos a comer??
Pau: Te dio hambre a vos ahora??
Pedro: Yo tengo hambre, pero de otra cosa!!!
No le hice caso a su ultimo comentario, y termine de
levantarme para comenzar a cambiarme, pero a medida que iba poniendo una prenda
Pedro me la sacaba de la sacaba de la mano, y me la tiraba por toda a habitación,
para que yo vaya a buscarla, y él me viera con las pocas prendas que llevaba
puesta (la ropa interior). Intento hacerlo una vez más, pero no lo deje, lo
mire con una mirada amenazante, y él me dijo:
Pedro: Ok, ok te dejo cambiar tranquila. Pero a mí, me
cambias vos.
Lo tuve que cambiar, parecía un nene. Tenía que ir explicándole
paso por paso, como y donde iba cada cosa, porque se hacia el que no entendía
nada. Lo quería matar, pero me hacia reír, y morirme de ternura, cuando le
daban esos rayes de nene chiquito.
Mientras íbamos caminando hacia el bufet, Pedro me pregunta:
Pedro: Amor, te puedo preguntar algo??? (asentí con la
cabeza) Cuando terminamos de hacer el amor, que yo me quede adentro tuyo, que
sentiste???
Pau: …
LEAN EL SIGUIENTE…
No hay comentarios:
Publicar un comentario