sábado, 13 de julio de 2013

Capitulo 114


Cuenta Pedro

Estaba preocupado, me sentí un tremendo pelotudo, no sabía si matarme, pegarme o salir corriendo para donde el viento me lleve. Hace una semana que tenía la mente en otro lado, me hacía preguntas que nunca obtenía una respuesta sensata, ni aunque sea un prototipo de respuesta, no había nada, estaba totalmente perdido. Tenía miles de cosas en la cabeza, mas allá de esa preocupación, algo me daba vueltas por la cabeza, una conversación que escuche sin querer.

Hace una semana que mi vida había dado un pequeño giro, ya no era todo como antes, me sentía alejado de todos, y mucho mas de Pau, pero todo tenía un porque, y ese porque me aterraba. No quería enfrentarla, no quería lastimarla, ni tampoco quería que se sintiera mal por mi alejamiento, pero era necesario hacerlo.

_

Eran las 3 de la mañana y yo no podía dormir, sabía que en unas horas debía levantarme, pero no podía dormir. Mi cabeza estaba trabajando a mil por hora, pensamiento, tras pensamiento, estaba a punto de colapsar. Nunca había pensado tanto.

Estaba debatiendo conmigo mismo, no sabía si plantearle mi duda, o seguir callándome. Sabía que todo era mi culpa, sabía que todo era mi responsabilidad, pero igual de todas formas no quería adelantarme a nada antes de estar completamente seguro. Necesitaba poder tranquilizarme, salir de todo esto y poder reencontrarme conmigo mismo, de tantos pensamientos me estaba ahogando, así que decidí salir a tomar un poco de aire, para ver si así podía relajarme, y dormir de una buena vez por lo menos dos horas.

Me levante de la cama, me puse el pantalón, y una remera, y salí. Estaba medio fresco, pero era justo lo que necesitaba AIRE. Sentía como mis pies se empezaban a enfriar, porque ni siquiera me puse zapatos, salí descalzo a caminar por todo el pasillo, y terminar en los sillones de la piscina.

Me recosté en uno de ellos, cuando…

Cuenta Pau

Era de madrugada y yo estaba sin poder dormirme, me dolía mucho la cabeza, sentía como unas puntadas muy fuertes, y unas ganas tremendas de llorar, tenía como una angustia en el medio del pecho, y no sabía porque. El alejamiento de Pedro me hacía peor, no sabía porque mierda estaba tan distante de mí, que le hice???. Sin darme cuenta, un par de lágrimas ya se estaban escapando de mis ojos, y poco a poco recorrían mis mejillas. Odiaba llorar, y más sin saber el porqué, sé que había un motivo, pero no sabía muy bien cual era, y eso me ponía peor.

A medida que los minutos pasaban, mi llanto iba acrecentándose, y mis suspiros retumbaban entre las paredes de la habitación, tanto así que Sofi se despertó, y sentada desde la cama empezó hablarme:

Sofi: Pochi?? Sos  vos?? Estas bien??

No sabía cómo contestarle, el nudo que se me había hecho en la garganta no me dejaba ni siquiera hablar, pero como pude le respondí:

Pau: Si, So, estoy bien..

Sofi: Algo te pasa Paula, no soy tarada!

Sin darme cuenta, ya la tenía en los pies de mi cama, mirándome fijamente, y acercándose para abrazarme.

Sofi: Que pasa Pau?? Porque lloras??

Pau: No sé qué me pasa, siento como no se algo acá en el pecho (señalándome) y una angustia tremenda, que no puedo respirar, y me dieron ganas de llorar.

Sofi: Paso algo con Pedro??

Pau: No sé, no sé qué le pasa, no sé qué nos pasa, estuvimos muy raros esta semana, sentí como que me esquivaba, y no sé, no lo entiendo.

Sofi: No te maquines Pau, seguro que se le va a pasar en estos días!!

Pau: No Sofi, él está raro, ya no es igual conmigo, mira si no me ama más???

Sofi: No seas boluda, y bórrate eso ya de la cabeza, este chico se desvive por vos, así que de que no te ama??, eso no es!!. Ahora tranquilízate, y trata de descansar si??

Pau: Anda dormir vos, yo me voy a tomar un poco de aire, necesito relajarme, caminar, y poder dejar de pensar.

Sofi: Te acompaño entonces, no quiero que estés sola, y te sigas maquinando!!

Pau: No te preocupes Sofi, gracias, pero necesito estar sola si??

Sofi: Esta bien!

Me puse mis pantuflas, agarre una camperita y salí por el pasillo. Baje las escaleras, y antes de salir, pase por una de las maquinas que hay en el hall del colegio para buscarme algo para tomar. Una vez con mi jugo de naranja fui hasta el borde de la pileta, y me senté ahí. Hacia frio, pero la tentación de mojar mis pies me ganaron, así que me saque las pantuflas, y poco a poco fui introduciendo los pies en el agua, que estaba más que helada, pero me calmaba.

Movía mis pies muy lentamente, y me tire para tras, recostándome en el piso de madera. Miraba el cielo que aún se encontraba estrellado, y recordé cuando papa me decía quiénes eran “las tres marías”, o “los siete cabritos”. Siempre se me dificulto encontrar a los siete cabritos, y ahora trataba de encontrarlos, pero solo era una excusa para no seguir pensando. Seguía sin encontrarlos, tan difícil podría ser??, o será que no existen y por eso no los encuentro???. Seguía luchando para ver si los encontraba, hasta que al fin encontré muchas estrellas juntas, empecé a contarlas, pero algo me interrumpió, me levante y mire para donde venía el ruido que me desconcentro, y lo veo a él, sentándose en una de las reposeras que estaban al costado de la pileta.

Me quede mirándolo, pero no me animaba acercarme. Me quede en mi lugar, sin hacer nada más que mirarlo a él, hasta que decidí por acercarme, y al parecer él también tenía pensado hacerlo, porque caminamos unos pocos pasos, y quedamos enfrentados…

LEAN EL SIGUIENTE…

No hay comentarios:

Publicar un comentario