Cuenta Pedro
Estaba preocupado, me sentí un tremendo pelotudo, no sabía
si matarme, pegarme o salir corriendo para donde el viento me lleve. Hace una
semana que tenía la mente en otro lado, me hacía preguntas que nunca obtenía
una respuesta sensata, ni aunque sea un prototipo de respuesta, no había nada,
estaba totalmente perdido. Tenía miles de cosas en la cabeza, mas allá de esa preocupación,
algo me daba vueltas por la cabeza, una conversación que escuche sin querer.
Hace una semana que mi vida había dado un pequeño giro,
ya no era todo como antes, me sentía alejado de todos, y mucho mas de Pau, pero
todo tenía un porque, y ese porque me aterraba. No quería enfrentarla, no quería
lastimarla, ni tampoco quería que se sintiera mal por mi alejamiento, pero era
necesario hacerlo.
_
Eran las 3 de la mañana y yo no podía dormir, sabía que
en unas horas debía levantarme, pero no podía dormir. Mi cabeza estaba trabajando
a mil por hora, pensamiento, tras pensamiento, estaba a punto de colapsar. Nunca
había pensado tanto.
Estaba debatiendo conmigo mismo, no sabía si plantearle
mi duda, o seguir callándome. Sabía que todo era mi culpa, sabía que todo era
mi responsabilidad, pero igual de todas formas no quería adelantarme a nada
antes de estar completamente seguro. Necesitaba poder tranquilizarme, salir de
todo esto y poder reencontrarme conmigo mismo, de tantos pensamientos me estaba
ahogando, así que decidí salir a tomar un poco de aire, para ver si así podía relajarme,
y dormir de una buena vez por lo menos dos horas.
Me levante de la cama, me puse el pantalón, y una remera,
y salí. Estaba medio fresco, pero era justo lo que necesitaba AIRE. Sentía como
mis pies se empezaban a enfriar, porque ni siquiera me puse zapatos, salí descalzo
a caminar por todo el pasillo, y terminar en los sillones de la piscina.
Me recosté en uno de ellos, cuando…
Cuenta Pau
Era de madrugada y yo estaba sin poder dormirme, me dolía
mucho la cabeza, sentía como unas puntadas muy fuertes, y unas ganas tremendas
de llorar, tenía como una angustia en el medio del pecho, y no sabía porque. El
alejamiento de Pedro me hacía peor, no sabía porque mierda estaba tan distante
de mí, que le hice???. Sin darme cuenta, un par de lágrimas ya se estaban
escapando de mis ojos, y poco a poco recorrían mis mejillas. Odiaba llorar, y más
sin saber el porqué, sé que había un motivo, pero no sabía muy bien cual era, y
eso me ponía peor.
A medida que los minutos pasaban, mi llanto iba acrecentándose,
y mis suspiros retumbaban entre las paredes de la habitación, tanto así que
Sofi se despertó, y sentada desde la cama empezó hablarme:
Sofi: Pochi?? Sos vos?? Estas bien??
No sabía cómo contestarle, el nudo que se me había hecho
en la garganta no me dejaba ni siquiera hablar, pero como pude le respondí:
Pau: Si, So, estoy bien..
Sofi: Algo te pasa Paula, no soy tarada!
Sin darme cuenta, ya la tenía en los pies de mi cama, mirándome
fijamente, y acercándose para abrazarme.
Sofi: Que pasa Pau?? Porque lloras??
Pau: No sé qué me pasa, siento como no se algo acá en el
pecho (señalándome) y una angustia tremenda, que no puedo respirar, y me dieron
ganas de llorar.
Sofi: Paso algo con Pedro??
Pau: No sé, no sé qué le pasa, no sé qué nos pasa,
estuvimos muy raros esta semana, sentí como que me esquivaba, y no sé, no lo
entiendo.
Sofi: No te maquines Pau, seguro que se le va a pasar en
estos días!!
Pau: No Sofi, él está raro, ya no es igual conmigo, mira
si no me ama más???
Sofi: No seas boluda, y bórrate eso ya de la cabeza, este
chico se desvive por vos, así que de que no te ama??, eso no es!!. Ahora tranquilízate,
y trata de descansar si??
Pau: Anda dormir vos, yo me voy a tomar un poco de aire,
necesito relajarme, caminar, y poder dejar de pensar.
Sofi: Te acompaño entonces, no quiero que estés sola, y
te sigas maquinando!!
Pau: No te preocupes Sofi, gracias, pero necesito estar
sola si??
Sofi: Esta bien!
Me puse mis pantuflas, agarre una camperita y salí por el
pasillo. Baje las escaleras, y antes de salir, pase por una de las maquinas que
hay en el hall del colegio para buscarme algo para tomar. Una vez con mi jugo
de naranja fui hasta el borde de la pileta, y me senté ahí. Hacia frio, pero la
tentación de mojar mis pies me ganaron, así que me saque las pantuflas, y poco
a poco fui introduciendo los pies en el agua, que estaba más que helada, pero
me calmaba.
Movía mis pies muy lentamente, y me tire para tras, recostándome
en el piso de madera. Miraba el cielo que aún se encontraba estrellado, y recordé
cuando papa me decía quiénes eran “las tres marías”, o “los siete cabritos”. Siempre
se me dificulto encontrar a los siete cabritos, y ahora trataba de encontrarlos,
pero solo era una excusa para no seguir pensando. Seguía sin encontrarlos, tan difícil
podría ser??, o será que no existen y por eso no los encuentro???. Seguía luchando
para ver si los encontraba, hasta que al fin encontré muchas estrellas juntas, empecé
a contarlas, pero algo me interrumpió, me levante y mire para donde venía el
ruido que me desconcentro, y lo veo a él, sentándose en una de las reposeras
que estaban al costado de la pileta.
Me quede mirándolo, pero no me animaba acercarme. Me quede
en mi lugar, sin hacer nada más que mirarlo a él, hasta que decidí por acercarme,
y al parecer él también tenía pensado hacerlo, porque caminamos unos pocos
pasos, y quedamos enfrentados…
LEAN EL SIGUIENTE…
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