domingo, 2 de noviembre de 2014

Capitulo 235

Cuenta Pedro

Acá estaba, del otro lado de la puerta que hace unos 20 minutos Paula había atravesado. Apoyado en la pared, mirando si aparecía alguna señal de que ella estaba bien, pero nada. No salía, no la podía ver, no nada. Me estaba preocupando más de lo que ya estaba, y vuelvo a repetir, la mala suerte estaba con nosotros. En estos momentos es donde quisiera que alguno de mis hermanos, o mi papa estuviese acá conmigo, para que me ayudara a resolver toda esta situación, porque por más que me quiera hacer el grande, el que me la se todas, no sé qué hacer, y el nerviosismo ya me está comiendo la cabeza.

Seguía esperando, y nada. Se la habrá tragado el inodoro? Ya empezaba a fumar caramelitos de colores. Mi imaginación volaba a mil horas. Entre cosas buenas, cosas malas, y pelotudeces como lo que nombre al principio de este párrafo.

Mis piernas ya se estaban acalambrando de estar parado, así que poco a poco, me fui deslizando por la pared hasta quedar con las piernas flexionadas en el piso. Posta que esto me estaba matando, porque mierda no sale de ese baño? Si no sale en 5 minutos, yo me mando, y no me importa que haya minas adentro vaya uno a saber haciendo que, yo necesito ver a mi novia, necesito saber que está bien.

Empecé a contar: 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10...

No puedo seguir esperando, yo me mando. Me levante, y entre. Cuando la puerta se cerró detrás de mí, empecé a los gritos: Paula, Pau, amor pero de ella no había señales, solamente las viejas que empezaron con los gritos, y casi que me matan a bolsazos, pero nada me importo, yo hasta que no viera como estaba mi novia no me iba a ir de ahí

Cuenta Pau

Esto era deprimente. Tirada en el piso, abrazada a un inodoro totalmente infectado de bacterias de vaya uno a saber qué tipo de persona o extraterrestre estuvo ahí. Pero lo mal que me sentía, hizo que eso desaparezca por varios momentos de mi mente, y solo me ponga a vaciar todo lo poquito que mi estómago había ingerido los últimos 20 minutos de mi vida. Vomite, vomite y vomite. Tenía arcadas una tras otra que me impedían poder respirar. Me sentía mal, muy mal, estaba transpirando, me sentía mojada, y el aire ya no estaba ayudando mucho.

Intente levantarme, necesitaba mojarme un poco la cara, pero mis piernas estaban tan débiles que no lo pude hacer, y en el único intento, volví a caer sentada al piso, abrazándome nuevamente a mi gran amigo ino, así podría llamarlo no? A pesar de todo este asqueroso momento me sentía con unas poquitas ganas de hacer nuevas amistades. Pensé que ya no tenía nada que pueda vomitar en mi estómago, pero se ve que había y mucho, porque seguí haciéndolo por los próximos 10 minutos, según mi mente que los iba calculando.

Agradecí tener el pelo atado, y que no me molestase mientras mi cuerpito hermoso se dedicaba hacerme la vida imposible. Iba a morir, me estaba muriendo de a poquito. Me sentía muy mal, y lo peor de todo era que si moría, nada más desagradable que morir seria abrazada a ino. Tire de la palanca de agua, para volver a sentir un poquito de aire fresco en mi cara, pero ni bien lo hice, otra vez me encontraba con la cabeza casi sumergida dentro de ino, ya saben haciendo que.

No sé si era mi inconciencia o qué, pero escuchaba a lo lejos la voz de Pedro llamándome, a lo cual no pude contestar, las palabras no me salían. Se escuchaban gritos, luego el abrir y cerrar de puertas, que estaba pasando? Y ahí fue cuando apareció el diciéndome:


Pedro: Amor, te encontré!

LEAN EL SIGUIENTE

No hay comentarios:

Publicar un comentario