Cuenta Pedro
Acá estaba, del otro lado de la puerta que hace unos 20
minutos Paula había atravesado. Apoyado en la pared, mirando si aparecía alguna
señal de que ella estaba bien, pero nada. No salía, no la podía ver, no nada.
Me estaba preocupando más de lo que ya estaba, y vuelvo a repetir, la mala
suerte estaba con nosotros. En estos momentos es donde quisiera que alguno de
mis hermanos, o mi papa estuviese acá conmigo, para que me ayudara a resolver
toda esta situación, porque por más que me quiera hacer el grande, el que me la
se todas, no sé qué hacer, y el nerviosismo ya me está comiendo la cabeza.
Seguía esperando, y nada. Se la habrá tragado el inodoro? Ya
empezaba a fumar caramelitos de colores. Mi imaginación volaba a mil horas.
Entre cosas buenas, cosas malas, y pelotudeces como lo que nombre al principio
de este párrafo.
Mis piernas ya se estaban acalambrando de estar parado, así
que poco a poco, me fui deslizando por la pared hasta quedar con las piernas
flexionadas en el piso. Posta que esto me estaba matando, porque mierda no sale
de ese baño? Si no sale en 5 minutos, yo me mando, y no me importa que haya
minas adentro vaya uno a saber haciendo que, yo necesito ver a mi novia,
necesito saber que está bien.
Empecé a contar: 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10...
No puedo seguir esperando, yo me mando. Me levante, y entre.
Cuando la puerta se cerró detrás de mí, empecé a los gritos: Paula, Pau, amor
pero de ella no había señales, solamente las viejas que empezaron con los
gritos, y casi que me matan a bolsazos, pero nada me importo, yo hasta que no
viera como estaba mi novia no me iba a ir de ahí
Cuenta Pau
Esto era deprimente. Tirada en el piso, abrazada a un
inodoro totalmente infectado de bacterias de vaya uno a saber qué tipo de
persona o extraterrestre estuvo ahí. Pero lo mal que me sentía, hizo que eso
desaparezca por varios momentos de mi mente, y solo me ponga a vaciar todo lo
poquito que mi estómago había ingerido los últimos 20 minutos de mi vida.
Vomite, vomite y vomite. Tenía arcadas una tras otra que me impedían poder
respirar. Me sentía mal, muy mal, estaba transpirando, me sentía mojada, y el
aire ya no estaba ayudando mucho.
Intente levantarme, necesitaba mojarme un poco la cara, pero
mis piernas estaban tan débiles que no lo pude hacer, y en el único intento, volví
a caer sentada al piso, abrazándome nuevamente a mi gran amigo ino, así podría
llamarlo no? A pesar de todo este asqueroso momento me sentía con unas poquitas
ganas de hacer nuevas amistades. Pensé que ya no tenía nada que pueda vomitar
en mi estómago, pero se ve que había y mucho, porque seguí haciéndolo por los próximos
10 minutos, según mi mente que los iba calculando.
Agradecí tener el pelo atado, y que no me molestase mientras
mi cuerpito hermoso se dedicaba hacerme la vida imposible. Iba a morir, me
estaba muriendo de a poquito. Me sentía muy mal, y lo peor de todo era que si
moría, nada más desagradable que morir seria abrazada a ino. Tire de la palanca
de agua, para volver a sentir un poquito de aire fresco en mi cara, pero ni
bien lo hice, otra vez me encontraba con la cabeza casi sumergida dentro de
ino, ya saben haciendo que.
No sé si era mi inconciencia o qué, pero escuchaba a lo
lejos la voz de Pedro llamándome, a lo cual no pude contestar, las palabras no
me salían. Se escuchaban gritos, luego el abrir y cerrar de puertas, que estaba
pasando? Y ahí fue cuando apareció el diciéndome:
Pedro: Amor, te encontré!
LEAN EL SIGUIENTE
No hay comentarios:
Publicar un comentario