Cuanta Pau
Pasamos las siguientes 5 horas tirados en la pileta. Chapuzones,
clavados, bombas, y besos de por medio. En un momento me acorralo contra uno de
los rincones, y empezó a besarme, pero no eran esos besos de los cuales se dan
jodiendo, sino que era uno lleno de amor, de insinuación de querer algo más que
solo ese beso.
*FlashBack*
No podíamos hacer nada que sea solo besos. Era plena luz del
día, y mi casa estaba rodeada de empleados, pero como negarle algo que mi novio
pide? Con su carita de perrito, los ojitos, y la trompita que me hacía me podían
demasiado, y por más que mi cuerpo estuviese en pasividad, y suma tranquilidad,
un toque de él y todos mis órganos se despertaban.
No frene su beso, lo seguí a la perfección dejándome llevar
y que pase lo que tenga que pasar no?.
Las manos se habían posado en mis caderas, justo en el borde
de donde comenzaba las tiritas de la parte baja de mi bikini. Pasaba los dedos
a su al rededor, la subía y bajaba corriéndolas del lugar. Mis manos habían
quedado en su pecho, sin siquiera tener la posibilidad de moverse. Dejo mi
boca, y bajo por mi mejilla, siguió por mis orejas, las cuales mordió, y de ahí
bajo a mi cuello, el cual estaba ansioso de sentir sus labios.
Tire mi cabeza para atrás, para así dejarle más espacio a su
boca. Dejo un beso en cada extremo, y luego bajo a mis pechos. Antes de
siquiera intentar tocarlos, me miro a los ojos, y con su mirada pregunto si podía
seguir. Solo asentí mirándolo fijamente. Y ese fue el momento en donde todo el
mundo dejo de existir para los dos.
Sus manos bajaron hacia mis cachetes traseros, los apretó, y
masajeo por un buen rato, hasta que ya cansado de solo tocarlos, corrió parte
de la tela, y metió sus dedos en mi intimidad. Primero uno, y luego otro. Los metía
y sacaba con un ritmo lento, y placentero, que con las oleadas del agua hacían
que eso se duplicara. Gemí despacito, no quería que nadie supiera lo que estábamos
haciendo. El volvió a subir a mis labios, absorbiendo cada gritito que quería
pegar por esa hermosa sensación que sus manos le estaban dando a mi cuerpo.
Con la otra mano que le quedaba libre, fue directo para
donde estaba el nudo del corpiño, y antes de que lo desate le dije:
Pau: No, no me lo saques!
Pepe: No te van a ver nada más que mis ojos, quedate
tranquila!
Y eso fue lo último que escuche de su boca. Me deje llevar
por él, por sus manos, por sus besos, sus caricias tan suaves y delicadas. Me
deje llevar por el momento, deje de pensar y decidí a yo también darle ese
placer que yo estaba sintiendo gracias a él.
Saque mis manos de su pecho, y puse una en su cuello, para
acercarlo más a mí, y poder besar sus labios más profundamente. Y la otra la
baje hacia pedrito. Lo saque de esa hermosa zunga azul que llevaba puesto, y empecé
a masajeárselo. Se lo tocaba arriba y abajo. Creo que mis manos ya conocían
perfectamente ese trabajo, porque se adaptaron perfectamente, y no hizo falta
nada que lo impidiese. Los trabajos manuales quedaron de lado, y fue momento de
ir a la ACCION. Corrió toda mi bombacha de su lugar, y se acercó más a mí. Los
dos respiramos profundo, y lo sentí dentro de mí.
No se movió al instante, sino que unos segundos después de
haberse adaptado bien a mí, y después sí. Se empezó a mover muy despacio,
empujaba sus caderas hacia las mías, y yo seguía perfectamente sus pasos. Impulsándonos
uno al otro, dejándome llenar completamente por él, dejándome tocar por sus
grandes manos y por las puntas de sus dedos. Dejándome devorar con esa boca,
con su lengua bien profunda recorriendo todas mis cavidades bucales. Saboreándonos,
comiéndonos el uno al otro.
Ya faltaba poco para llegar a la satisfacción entera, ya no
faltaba nada para que pudiese largar ese gemido, ese orgasmo que sentía
recorrer mi sangre, y todo mi cuerpo. Ya me estaba liberando, y lo sentía que a
el también le faltaba lo mismo que a mí. Aumente la intensidad de los
movimientos. Con las piernas ya rodeadas a su cintura, apreté los talones a su
trasero, y lo sentí meterse aún más dentro de mí. Los besos aumentaron aún más,
y juntos nos liberamos, explotamos. Con la respiración acelerada, y sin fuerzas
de nada. Nos quedamos quietos, abrazados, esperando poder normalizarnos.
*Fin FlashBack*
Había pasado una hermosa tarde con Pedro, y ahora me
esperaban unas vacaciones de verano
junto a él.
Lean el siguiente...
No hay comentarios:
Publicar un comentario