sábado, 21 de junio de 2014

Capitulo 224

Cuanta Pau

Pasamos las siguientes 5 horas tirados en la pileta. Chapuzones, clavados, bombas, y besos de por medio. En un momento me acorralo contra uno de los rincones, y empezó a besarme, pero no eran esos besos de los cuales se dan jodiendo, sino que era uno lleno de amor, de insinuación de querer algo más que solo ese beso.

*FlashBack*

No podíamos hacer nada que sea solo besos. Era plena luz del día, y mi casa estaba rodeada de empleados, pero como negarle algo que mi novio pide? Con su carita de perrito, los ojitos, y la trompita que me hacía me podían demasiado, y por más que mi cuerpo estuviese en pasividad, y suma tranquilidad, un toque de él y todos mis órganos se despertaban.

No frene su beso, lo seguí a la perfección dejándome llevar y que pase lo que tenga que pasar no?.

Las manos se habían posado en mis caderas, justo en el borde de donde comenzaba las tiritas de la parte baja de mi bikini. Pasaba los dedos a su al rededor, la subía y bajaba corriéndolas del lugar. Mis manos habían quedado en su pecho, sin siquiera tener la posibilidad de moverse. Dejo mi boca, y bajo por mi mejilla, siguió por mis orejas, las cuales mordió, y de ahí bajo a mi cuello, el cual estaba ansioso de sentir sus labios.

Tire mi cabeza para atrás, para así dejarle más espacio a su boca. Dejo un beso en cada extremo, y luego bajo a mis pechos. Antes de siquiera intentar tocarlos, me miro a los ojos, y con su mirada pregunto si podía seguir. Solo asentí mirándolo fijamente. Y ese fue el momento en donde todo el mundo dejo de existir para los dos.

Sus manos bajaron hacia mis cachetes traseros, los apretó, y masajeo por un buen rato, hasta que ya cansado de solo tocarlos, corrió parte de la tela, y metió sus dedos en mi intimidad. Primero uno, y luego otro. Los metía y sacaba con un ritmo lento, y placentero, que con las oleadas del agua hacían que eso se duplicara. Gemí despacito, no quería que nadie supiera lo que estábamos haciendo. El volvió a subir a mis labios, absorbiendo cada gritito que quería pegar por esa hermosa sensación que sus manos le estaban dando a mi cuerpo.

Con la otra mano que le quedaba libre, fue directo para donde estaba el nudo del corpiño, y antes de que lo desate le dije:
Pau: No, no me lo saques!
Pepe: No te van a ver nada más que mis ojos, quedate tranquila!

Y eso fue lo último que escuche de su boca. Me deje llevar por él, por sus manos, por sus besos, sus caricias tan suaves y delicadas. Me deje llevar por el momento, deje de pensar y decidí a yo también darle ese placer que yo estaba sintiendo gracias a él.

Saque mis manos de su pecho, y puse una en su cuello, para acercarlo más a mí, y poder besar sus labios más profundamente. Y la otra la baje hacia pedrito. Lo saque de esa hermosa zunga azul que llevaba puesto, y empecé a masajeárselo. Se lo tocaba arriba y abajo. Creo que mis manos ya conocían perfectamente ese trabajo, porque se adaptaron perfectamente, y no hizo falta nada que lo impidiese. Los trabajos manuales quedaron de lado, y fue momento de ir a la ACCION. Corrió toda mi bombacha de su lugar, y se acercó más a mí. Los dos respiramos profundo, y lo sentí dentro de mí.

No se movió al instante, sino que unos segundos después de haberse adaptado bien a mí, y después sí. Se empezó a mover muy despacio, empujaba sus caderas hacia las mías, y yo seguía perfectamente sus pasos. Impulsándonos uno al otro, dejándome llenar completamente por él, dejándome tocar por sus grandes manos y por las puntas de sus dedos. Dejándome devorar con esa boca, con su lengua bien profunda recorriendo todas mis cavidades bucales. Saboreándonos, comiéndonos el uno al otro.

Ya faltaba poco para llegar a la satisfacción entera, ya no faltaba nada para que pudiese largar ese gemido, ese orgasmo que sentía recorrer mi sangre, y todo mi cuerpo. Ya me estaba liberando, y lo sentía que a el también le faltaba lo mismo que a mí. Aumente la intensidad de los movimientos. Con las piernas ya rodeadas a su cintura, apreté los talones a su trasero, y lo sentí meterse aún más dentro de mí. Los besos aumentaron aún más, y juntos nos liberamos, explotamos. Con la respiración acelerada, y sin fuerzas de nada. Nos quedamos quietos, abrazados, esperando poder normalizarnos.

*Fin FlashBack*

Había pasado una hermosa tarde con Pedro, y ahora me esperaban unas  vacaciones de verano junto a él.

Lean el siguiente...


No hay comentarios:

Publicar un comentario