Cuenta Pau
No pensé que sería tan emotiva la vuelta, pero no solo por volver
a pisar mi tierra, sino también por volver a pasar por lo mismo. Todos,
exactamente todos habían sido recibidos por sus familias, o parte de ellas, en
cambio yo no, otra vez sola, mi papa ni se acordó de mí. Miraba como todos
estaban siendo abrazados, besados por sus padres y sus hermanos, incluso mi
novio, y yo simplemente haciéndome la que miraba para otro lado, esperando que
mis amigos se desocupen para poder volver juntos.
Era como que ya se me hizo costumbre esto, toda mi vida había
sido así. Viaje que hacíamos, viaje en el que yo terminaba sola en un
rinconcito, al principio lloraba, pero ahora ya no, no iba a derramar ni una
lagrima más por mi papa, si él no se acordaba de mí, porque yo tenía que
hacerlo??.
Me aleje un poco más, y di la espalada a ese momento tan
lindo que todos estaban viviendo, claro, menos yo, hasta que unas manos
rodearon mi cintura, y seguido de un beso en el cuello que me hizo girar. Y ahí
estaba el, como siempre, tan lindo, y tan todo, MI todo. Me miro a los ojos, y luego
de un piquito me dijo:
Pedro: Veni Pau, vamos! Mi papa quiere saludarte!
Me agarro de la mano, y me impulso hacia el para caminar
hasta donde se encontraba su familia. Sinceramente no quería, no quería
interrumpir su momento familiar, ni tampoco entendía porque Pedro dejo a su
familia para venir conmigo, pero tampoco podía quedar como una maleducada, así
que simplemente le sonreí y seguí su camino.
Cuando estuve frente a su papa y sus hermanas, Horacio me
abrazo diciendo:
Hora: Paulitaaaa! Que linda que estas!! Te asentó muy bien
el viaje ehh, como estas??
Ese abrazo se sintió tan… tan se sintió tan raro y lindo a
la vez. Fue como cálido, un abrazo con cariño, con amor, un abrazo de padre. No
pude aguantar más mis lágrimas, y me quebré, empecé a llorar, y a pesar de que
no quería hacerlo no me pude contener, y llore en los brazos de él, en los
brazos de mi suegro, que ni si quiera me alejo, sino que me apretó más, e hizo más
intenso ese abrazo. Una vez más calmada, me aleje de el, pero sin embargo no me
soltó, siguió abrazándome, hasta que me pregunto muy despacito en mi oído:
Hora: Estas mejor???
Solo asentí, y me quede un ratito más rodeada por sus
brazos, hasta que me separe, y al hacerlo le dije:
Pau: Gracias!
Hora: Nada que agradecer Paulita, un abrazo no se le niega a
nadie, ni mucho menos a mi nuera!!.. Estas más tranquila??, queres que vayamos
a tomar algo??
En eso que Horacio me hablaba, tenía la mirada de Pedro y
sus hermanas en mí, cosa que me puso un poco incomoda, y ellos al notarlo, se
acercaron y me saludaron como si no hubiese pasado nada. Mis cuñadas me
abrazaron al igual que lo hizo mi suegro, y por ultimo Pedro me tomo de la
cintura. Apoyo su frente con la mía, y me dijo:
Pedro: Estas bien??
Lo notaba preocupado, así que para que se quede tranquilo,
lo bese en los labios, y seguido de un: ”Si estoy bien” tomamos las valijas y
nos fuimos.
Cuando subimos a la camioneta de la familia Alfonso,
insistieron que vaya a quedarme a cenar con ellos, pero sinceramente no tenía
ganas, solo quería llegar a mi casa, y dormir hasta que mis ojos quieran
abrirse. Necesitaba descansar, estaba demasiado cansada del viaje, además de
que quería estar un poco sola. No muy convencidos me dejaron en la puerta, y
luego de que Pedro me ayudo con mis valijas se fueron.
Entre a mi casa, y no había nadie, deje la valija junto a la
puerta, y subí a mi habitación. Ni bien cruce la puerta, la cerré con todas mis
fuerzas, estaba enojada, y muy dolida, pero ya no quería llorar. Me saque toda
mi ropa hasta quedar solo con la ropa interior, y así me tire sobre mi cama. No
tenía pensado hacer nada más que volver a sentirme en casa, va si eso se podía decir.
LEAN EL SIGUIENTE…
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