sábado, 28 de septiembre de 2013

Capitulo 173


Cuenta Pau

Pau: El chachas HOY, te lo doy yo!!

Las palabras estaban de más, era más la necesidad que teníamos de volver a estar juntos y disfrutar de trompita que otra cosa. No hizo falta decir nada, simplemente demostrarnos lo que sentíamos. Sus labios estaban posados en los míos, moviéndome muy lentamente, transformando esa unión en un beso lleno de amor, de pasión, de ternura.

Beso que de a poco fue tomando intensidad, y ya no era un beso tierno, era un beso totalmente descontrolado, se notaba la ferocidad que había al sentir su lengua enredándose con la mía. El sentir como jugaban a una guerra entre ellas dentro de nuestras bocas, como se mordían, como se disfrutaban. Nos dejamos llevar, y así caímos sobre la cama, donde dimos rienda suelta, y todo empezó:
Pedro: Te amo tanto amor, tanto…
Pau: Y yo a vos amor, muchísimo…

Esas palabras fueron las únicas dichas en ese momento. Las manos de Pedro se posaron en el borde de mi remera y comenzó a subirla muy despacito, hasta sacarla por completa, e hizo lo mismo con mi short. Solo quedaba mi ropa interior, y aun el seguía con su bóxer de trompita. Lo miraba y no podía no sentirme atraída por él, se veía muy sexi con ese animalito entre las piernas, y que animalito ehhh!!!.. Estaba súper dotado, podría decirse que de ahí podrían servirse muchas cosas, y justo ahora era momento de hacerlo.

Las manos de Pedro estaban posadas en mis pechos, y las acariciaba sobre el corpiño, sabía que el quería ir mas allá, que quería sentir como mis pezones se volvían duros, como de tanta excitación todo cambiaba de forma, y estaban perfectos para ser probados. Los tocaba, y seguía tocando, hasta que por fin tomaron la forma que él esperaba. Sus manos fueron a parar a mi espalda, la cual acaricio, y luego fue directo hasta el ganchito, en solo segundos y tenía todo mi frente al descubierto.

Su boca se adueñó de ellos, como también sus manos. Mientras que con una mano acariciaba uno de mis pechos, su boca se encontraba en el otro, mordiéndolo, chupándolo, le pasaba la legua alrededor de pezón, haciendo que se pusiera bien firme y duro, perfecto para él, y con su mano lo apretaba, estiraba, manoseaba. Yo estaba entregadísima, tanto así que la excitación, el placer y la pasión se habían ocupado de mi cuerpo.

Como pude lo di vuelta, dejándolo recostado en la cama, contemplándolo de pies a cabeza, mirando como Pedrito estaba en la cima, y a pesar que me hubiese gustado tenerlo con trompita todo el día, ya no lo quería así, quería verlo desnudo, quería verlo solo para mí, tal cual dios lo trajo al mundo. Mis manos se posaron en su cintura, bien al borde del bóxer, y sin esperar nada más, se lo baje, simple, sin espera, dejándolo en total descubierto.

No quería seguir esperando, quería que me invistiera de una vez, quería sentirlo, quería probarlo. No había momento para previas, no había momento para nada más que entregarnos el uno al otro ya mismo.

Me subí sobre él, esperando a que esté preparado para entrar, pero el volvió a girar dejándome bajo de él. Y ahí lo sentí, entro sin más espera, entro de una, firme y duro. 
Entro haciéndome sentir las miles de sensaciones que ya varias veces dije sentir. Se introdujo en mí de una forma brusca, pero que era necesaria. Espero un momento para luego comenzar con las investidas, esas entradas y salidas que comienzan lentas pero a medida que los minutos van pasando van tomando velocidad.

Vaivenes rápidos, feroces, uno tras otro, sin respiro, sin control. Lo sentí en lo profundo de mí ser, lo sentía perfectamente perfecto. Amaba sentirlo, poder entregarnos, hacer el amor, amarnos a más no poder. Amaba amarlo.

Aun mi cuerpo quería más, necesitaba más. Quería que lleguemos al orgasmo juntos, quería que terminemos fundidos en esa cama a la vez, y para eso necesitaba movimientos más rápidos, más fuertes, mas todo. Se lo hice saber:
Pau: Mas Peter más…. Ahhh ahhh
Pedro: Ahhh Paula, no ahhh puedo mass ahh
Pau: Si, masssss ahhh

Con sus últimas fuerzas me dio más, las paredes temblaban, la cama se movía, las patas de ella (la cama) rechinaban en el piso, y nuestros cuerpos estaban a punto de llegar al orgasmo, solo faltaba un poquito más, un último movimiento, y:
PyP:  AHHHHHHH

Terminamos a la vez, acabamos juntos, pronunciando cada uno nuestros nombres. Envueltos en una ola de placer, de satisfacción. Envueltos en una capa de sudor, pero completos. Recostados en la cama, enredados en las sabanas, abrazados, yo como siempre apoyada sobre tu pecho, y el acariciando mi pelo, besándonos de una forma tierna, cálida y suave.  Me sentía cansada, agotada después de haber tenido ese encuentro con Pedro.

Las caricias de Pedro hacían relajarme demasiado, y que mis parpados comiencen a pesarme, hasta que mis ojos se cerraron, y caí en un profundo sueño.

Al otro día….

Cuenta Pedro

Trompita nos llevó a que nos volviéramos entregar una vez más, a que hagamos el amor, donde no hubo previas, ni espacios, solo estuvo la pasión y el amor. Volvimos a ser uno, a demostrarnos todo lo que sentíamos, a disfrutar de esos momentos en donde solo nosotros podíamos sentir lo hermoso que era.

Paula estaba cansada, se le notaba en los ojitos, y mis caricias ayudaban bastante, tanto así que se durmió. Yo, por mi parte me quede observándola por unos minutos, hasta que el sueño llego a mí, y me dormí.

Al otro día….

Dormía como un bebe. Sentía los brazos de Paula al redor de mi cintura, pero había un ruidito que me estaba molestando demasiado. Abrí mis ojos muy a mi pesar, y empecé a recorrer con ellos toda la habitación, hasta terminar en el picaporte de la puerta. El picaporte se estaba moviendo, alguien intentaba abrir la puerta, pero quién???, pensaba y pesaba, claro… Delfi se despertó y quiere entrar.

Salte de la cama, y empecé a mirar por donde podía escaparme. Escaparme dije???, dios en que estoy pensando, tengo que cambiarme e ir a ver qué es lo que quiere mi prima.

Una imagen más bizarra que esta no había. Yo, en pelotas, rascándome la cabeza con una mano, y tocándome las pelotas con la otra, tratando de pensar que hacer. Mi mente estaba en blanco, ni un foquito se prendía en mi cerebro, y claro, como se van a prender si era re temprano. LAS 7 DE LA MAÑANA. Pendeja de mierda, esta me las paga!!!1 como se va a levantar a esta hora??? Yo la mato!!!!

Me quede callado, seguía parado en la punta de la cama sin hacer nada, hasta que escuche la voz de Delfi decir:
Delfi: Porque cierran la puerta con llave?? A caso no saben que hay personas que quieren entrar???

Mi mente pensaba para adentro: Se cierra para personas molestas como vos no entren.

Delfi: Quiero entrarrrrr..

Que pesada. Háganme acordar que para la próxima que me digan para cuidarla diga que NO.

Me senté en la cama, a esperar que Delfi se canse y vuelva a su cuarto, pero no. Había pasado media hora, y el picaporte no dejaba de moverse, tanto va a joder????.

Pasaron dos minutos, y no se escuchaba nada, se habrá dormido???

Me acerque a la puerta, y trate de mirar por el agujerito de la cerradura, pero ni bien lo pose ahí, otro ojo se posó en el mismo lugar, me pegue un susto que hizo que saltara, y me llevara puesto la cama, y cayera al piso, mientras que atrás mío se escuchó a Delfi decir:
Delfi: Yo sabía que estabas despierto…

LEAN EL SIGUIENTE…

No hay comentarios:

Publicar un comentario