Cuenta Pau
Justo en el lugar donde lo había frenado se encontraba una
de todas las entradas que la playa tenia, así que agarrándolo fuerte de la mano
lo lleve hasta allí. Empezamos a bajar los escalones hasta por fin tocar la
arena. Me agarre de la barandilla, y me desate los cordones de las zapatillas,
mientras que Pedro al verme se dignó hacer lo mismo. Una vez descalzos y con
las zapas en las manos, nos fuimos metiendo más en la playa, hasta casi llegar
a la orilla del mar.
Abrazaditos, juntitos, caminando bajo las estrellas e
iluminados por la luna, mojábamos nuestros pies en el agua, a decir verdad
estaba helada, pero nada más tierno y romántico que esto no?. Ninguno hablaba,
solo escuchábamos los sonidos que ese lugar nos transmitía, esa paz, y esa relajación
que nos llenaba por completo.
Mi plan no era ese, no era pasar por un momento cursi, yo quería
un poco más de acción, mas movimiento, sentir la adrenalina correrme por el
cuerpo. Sin darme cuenta, Pedro había detenido el paso, y enfrentándose a mí me
dijo:
Pedro: Y mi sorpresa?
Pau: Todavía falta un poquito más!
Seguimos caminando, hasta que la que freno el paso fui yo.
Era momento de darle su sorpresa. Lo mire y le dije:
Pau: Te acordas cuando una vez hablamos de nuestras
fantasías?
Pedro me miraba desconcertado, así que sin dejar que
pregunte, ni responda nada seguí:
Pau: Esta es una de las mías. Muero de ganas de que hagamos
el amor acá, en la playa. Queres?
Su respuesta fue automática. Se abalanzo sobre mí, y me beso.
Mis manos apretaban sus mejillas tratando de obtener más de su boca, mientras
que el me sostenía fuerte de la cintura. Besándonos a orillas del mar, con la
brisa despeinándonos y llenándonos de arena, pero nada importaba estando con él.
Nos alejamos de la orilla y nos fuimos hasta los médanos, donde después de
habernos sentado, yo sobre el seguimos
con los besos. Hoy seria yo quien lleve el mando, seria yo quien dirigiría todo
ese hermoso momento. Lo recosté sobre la arena, y me acomode bien sobre él.
Deje que mis labios recorrieran cada centímetro de su cara. Bese suavemente sus
cachetes, sus ojos, su nariz. Mordí sus orejas, y seguí con su cuello. Bese
ambos lados, mordisquee y disfruté de su piel sensible. Quería marcarlo, quería
dejar bien claro que ahí estuvo PAULA CHAVES, y así lo hice.
Mis manos se habían metido por debajo de su remera, tocando
así su pecho, su cintura, sentir lo perfecto que era mi lugar, ese pecho que
tantas veces me contuvo, y estuvo cuando lo necesite. Le saque la remera, y seguí
mi camino de besos. No hubo lugar donde se haya salvado de ellos.
Mis manos estaban como locas. Necesita sentirlo, necesitaba
seguir disfrutando de él. Necesitaba sentir su piel. Los dedos de él, habían
empezado hacer contacto con mi piel, después de tantos minutos de haberlos
tenido quietos, y comenzó hacer su parte. Acariciaba mi cintura, amagaba con
sacarme la remera, pero nunca lo hacía, hasta que tome la decisión de hacerlo
yo misma. Me la saque y la hice a un lado, dejando a la vista de sus ojos mi
torso desnudo que ya tanto conocía.
Seguimos con los besos, cada vez eran muchísimos más
intensos. Ninguno de los dos daba más, ninguno de los dos aguantaba estar sin
el tacto y contacto del otro. Me levanto, y me deshice de mis jean, y de mi
ropa interior. Me senté sobre su panza y deje que solo se diera cuenta de lo
excitada que estaba. Mi intimidad estaba demasiado mojada, y tanto así que se
lo demostraba al lugar en donde había quedado sentada.
Las manos de Pedro estaban agarradas de los cachetes de mi
culito, y lo apretaba, y acariciaba, mientras devoraba mi cuello. Con mis manos
trate de desabrocharle el pantalón, y poder ver esa cosa que llevaba entre las
piernas. Por lo que se sentía ya estaba demasiado elevado, listo para ser
probado.
Cuando al fin se lo saco, armamos algo improvisado con
nuestras prendas para que él pueda volver a recostarse y poder comenzar la
acción. No importaba ni el lugar, ni tampoco si alguien nos veía, ni si la
arena nos molestaba, lo único que importaba y teníamos en mente era cumplir con
mi fantasía. Hice un rápido recorrido de besos desde sus labios, hasta su
amiguito. Lamí, chupe y succiones un poco de su excitación. Lo metí bien
profundo dentro de mi boca, y luego de sacarlo me posicione, haciendo que
ingresara bien profundo dentro de mí. Era inexplicable lo que sentía teniéndolo
dentro mío, sabiendo que ya no éramos dos personas, sino que éramos uno,
dándonos amor y disfrutando de una hermosa y loca fantasía en una playa.
Continuara...
Hola, acá les dejo un capitulo. Perdón por no subir las
semanas anteriores, una colgué y la otra salí, así que bueno, acá les dejo
este! Si mañana no salgo les subo otro, pero no sé, hasta hora salgo con mis
amigas, así que bueno besos, y contenten…